Mamá no me cabe la menor duda de
que por ti soy quien soy. Eres el mejor ejemplo de amor, de dar, de servicio,
de ternura, de respeto, de sacrificio, de valentía, de entrega.
Tú me enseñaste lo bueno y lo
bello de la vida. Me ensañaste a descubrirme, a amarme, a luchar por mis
ideales. Me dijiste que lo más
importante es Dios, el amor al prójimo y a uno mismo. Aprendí de ti, que si tenía
que dejar algo o a alguien lo dejara mejor de cómo lo había encontrado. Me
enseñaste a ponerme metas altas, a perseverar, a no rendirme y a disfrutar el
avance. Siempre me recordaste que no hay mal que por bien no venga y que todo sucede
para los más altos fines. Me enseñaste a ser fuerte y a perdonar a quienes me
han herido, y a saber pedir perdón. Aprendí gracias a ti a responsabilizarme por lo que
me sucede y comprender que todo lo que llega a mi vida es porque yo lo provoco o yo
lo permito. Por ti me di cuenta que lo que das recibes. Me enseñaste a ser una buena
amiga, a aceptarme y a utilizar
todo para mi propio avance siempre respetando a los demás.
Te quiero dar las gracias por
todo tu amor, por todos tus sacrificios, por ayudarme a ser lo que soy hoy.
Te amo mamá
No hay comentarios:
Publicar un comentario